En nuestra era actual, los jóvenes, las parejas y muchos otros se enfrentan a una crisis emocional creciente en el siglo XXI. Existen heridas del alma que solo pueden ser curadas por el Señor; las heridas emocionales, los fracasos y el pasado, todas esas cosas que nos han lastimado, pueden ser sanadas a través de Él.
Salmos 39:2 nos recuerda: «Callé con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; y se agravaron mis dolores.»
En estos tiempos, las tasas de crisis emocionales no han disminuido, sino que han aumentado debido a los desequilibrios en nuestras vidas. Si no mantenemos nuestra fortaleza, seremos arrastrados hacia la oscuridad. A menudo, el enemigo no es Satanás, sino nuestros propios conflictos emocionales. Satanás utiliza estas debilidades para intentar dañarnos y llevarnos hacia la perdición. Sin embargo, debemos ser valientes. Existen razones mucho más grandes por las cuales seguir adelante y crecer en el propósito eterno de Dios. Es por eso que Él está contigo, para ayudarte a superar estas dificultades.
En la actualidad, estamos siendo consumidos por una causa de muerte silenciosa: la depresión.
En segundo lugar, es fundamental comprender que habrá personas que no podrán entenderte. Habrá personas que, en medio de tu dolor, te abandonarán. Puedes haber pensado que podías contar con ellos, pero se irán. En esos momentos, es vital comprender que el único que puede realmente ayudarte es Dios. No podemos depender completamente de los demás.
Job 19:19 nos dice: «A todos mis íntimos amigos desprecio; y los que yo amaba se volvieron contra mí.»
Sin embargo, hay alguien que te ayudará a levantarte, y ese es Dios. Sin Él, somos impotentes.