1 Tesalonicenses 4:13-18
Todos los acontecimientos que están ocurriendo en este mundo, pero nosotros sabemos que estos juicios no pueden comenzar mientras estemos en este mundo.
2 Tesalonicenses 2:6-7
Dios ha preparado a la familia, ¿cuál es el problema en estos tiempos? El problema es que no discernimos los tiempos; hay gente que no sabe que los tiempos en los que estamos viviendo son tiempos de buscar al Señor urgentemente. Hay cosas que son necesarias y otras que son urgentes; el Señor está enviando señales para que la iglesia se prepare. Lo que sí podemos decir es que estamos viviendo tiempos escatológicos (tiempos finales). Cuando nosotros estudiamos la profecía de Daniel, hay una palabra revelada. La economía ha sido difícil, pero todos los que amamos al Señor, todas las cosas nos ayudan para bien. Si estás viviendo el proceso, vemos que las señales están a punto y el principal evento escatológico que va a llegar al mundo es el arrebatamiento de la iglesia. ¿Cómo está tu relación con tu familia y con aquellos que están a tu lado? Hay gente que se ocupa más en lo material que en lo espiritual, pero cuando el Señor nos llama, es para dar su palabra. El pastor debe estar metido de lleno en la iglesia, orando, no haciendo política. Él nos llamó a decirle a la iglesia y al mundo entero que la venida de Cristo está cerca. Mucha gente pierde el tiempo y la noción de enfocarse en cosas que no te van a hacer salvo. Hay gente que necesita estar a cuentas con Dios; Él te ha mostrado y librado de la muerte. Después de la muerte no hay nada; hay dos opciones: te arrepientes y buscas a Dios para ganar el cielo, o esperar la condenación eterna porque la Biblia nos habla de un cielo, pero también de un infierno. El que gobierna tu vida es el Señor; solo Dios sabe hasta qué momento estás en esta tierra, así que prepara la maleta porque vamos a ir a un viaje sin retorno.
En la humanidad, solía suceder que los que morían antes eran los ancianos; ahora los primeros en fallecer son los jóvenes. Muchas veces no es la enfermedad física, sino que el diablo se mete incluso en lo emocional para acabar con los jóvenes. El Señor te ha entregado la autoridad para que vayas y clames por tu familia, pues no solo tú serás salvo, sino también tu familia. Es el tiempo final y el Señor te dará la autoridad para hablarles a aquellos que han sido heridos y te dará la autoridad para levantarlos.
Este evento tiene varias características; el apóstol Pablo lo habla de manera detallada, así que no se puede tomar como algo alegórico, sino como algo literal. Algunas características son las siguientes:
– Los cristianos verdaderos, inclusive los muertos que dieron fruto, son los que participarán (1 Tesalonicenses 4:13-18).
– Habrá una manifestación de gloria de la voz de autoridad llamando a su pueblo (Números 10:2).
Estate preparado para este día; hay gente que va a sentir que Dios los llama, que la venida de Cristo ya está dada para aquellos que lo aman. El mundo se olvidó de Dios, sin saber que la pandemia pasó ayer. Hay gente que decía que buscaría a Dios, pero que se olvidó. El peor negocio es prometer algo a Dios y no cumplirlo; hay gente que le gusta prometer cuando está mal, pero cuando se le pasa el dolor, se olvida de Dios. Llegará un momento en el que todos seremos juzgados, tanto por lo bueno como por lo malo. Aun estamos a tiempo de pedirle al Señor que alinee nuestras vidas (Juan 14:2-3).
El Señor prometió que haría morada; el Señor está con nosotros como poderoso gigante. Lo bueno del lugar donde vamos a ir es que no habrá dolor ni enfermedad, sino que siempre adoraremos a Dios, y esto apenas es la preparación para adorarlo por siempre. Mientras que para el mundo es el peor de los tiempos por ser la tribulación, para la iglesia es el mejor de los tiempos porque es la eternidad (1 Tesalonicenses 4:17) (Apocalipsis 22:12). Este tiempo ocurrirá pronto, pues el tiempo se acaba.
El tiempo se agota y tú sigues sin haber entregado aún tu corazón al Señor (Jeremías 8:20). La señal más poderosa que vamos a ver es el tiempo del COVID; todos los que seguimos es porque el Señor nos dio una oportunidad para seguir amándolo. En este tiempo, Dios levanta una iglesia entendida. No es tiempo de estar en cosas que nos restan, pero sigues buscando excusas, burlando y rechazando los llamados, a pesar de las veces que te han predicado. Pero llegará el día en que sea tarde y de nada servirá decir que otro día lo harás (Isaías 55:6-7). Retoma el tiempo especial que pasabas a solas con Dios.
El tiempo se acaba y tu familia sigue sin ser salvada (Hechos 16:30-33). El problema de muchos es que nos enfocamos en nosotros, en nuestra salvación, y no les hablamos a nuestra familia. Pues hay un mal testimonio; como padres o hermanos, hemos sido mal testimonio para los que están a nuestro alrededor, y hemos sido piedra de tropiezo. Muchas veces predicas en otros lugares, pero no tienes la autoridad para hacerlo en tu familia. Pero aún hay tiempo para cambiar la historia; tu casa y tú le servirán al Señor, avanzarán. Es ahí donde empezamos a practicar que los tiempos que practicamos son tiempos difíciles. Aunque prediquemos sobre los tiempos finales, hay un Dios presente que nos puede ayudar.