LIBRES POR SU GRACIA

Cada uno sabe de que cosas somos esclavos, teniendo en cuenta desde que aceptamos a cristo. Nosotros somos libres y poco a pocos nos vamos quitando esas cadenas.

Es un proceso, que no nos debe hacer sentir que no merecemos el amor de Cristo, cuando su amor siempre está disponible.

Lo que es nocivo, que no podemos controlar, es lo que nos ata, a Dios le gusta la sinceridad, todo está escrito en la biblia, muchas veces omitimos la biblia y comenzamos a caer en cosas que no son agradables al señor, o vemos los reels qué nos ofrece la tecnología, no es malo cuando se le da buen uso, pero ahí escuchamos lo que nos conviene, no lo que necesitamos porque es con la biblia qué somos confrontados.

 

Muchas veces esperamos a un pastor o alguien de afuera, pero lo que nos diga el predicador, es algo que ya nos debió enseñar Dios a través de la escritura, porque ellos solo confirman lo que Dios ya nos ha dicho.

La oración es lo mejor que podemos hacer, es la herramienta qué Dios nos dió para comunicarnos con el, pero debe ir acompañado de la disposición para querer dejar las cosas que nos perjudican, es una decisión.

 

Deja de frecuentar sitios que te incitan o arrastran a ese problema, no se trata solo de oración sino también de decisión. Todos esos comportamientos no solo nos hacen daño sino que también daña a los demás.

Aveces hacemos cosas que creemos que no hacen daño, pero le hacemos daño colateral a quien nos rodea.

 

¿Cuales son los enemigos que enfrentamos? Muchas veces estamos en la lucha, pero no usamos el arma correcta.

Hay 3 enemigos que debemos reconocer.

 

• el mundo (santiago 4:4) (romanos 12:2)

 

Cuando nos miramos al espejo nos damos cuenta qué tenemos un problema, es nuestra naturaleza pecaminosa muchas veces (gálatas 5:17).

Nuestra carne pide a gritos cosas de la carne, por eso debemos constantemente llenarnos del espíritu, cuando estamos llenos de el espíritu, él nos habla.

 

Con muchas cosas luchamos a diario, porque es una lucha entre la carne y el espíritu. Todos nos equivocamos, por eso no debes fijar la mirada en nadie de los que estamos en la iglesia, porque si pones la mirada en la gente vas a decepcionarte, todos tenemos defectos, tu mirada debe estar puesta en Dios que no defrauda.

 

• El diablo (1 pedro 5:7)

 

En las manadas, los venados todos comen y miran, porque saben que el león está ahí, por eso debemos estar atentos, y poder enfrentar al enemigo.

 

Si antes pensábamos que algo antes no era malo, o que cierta costumbre no era problema, hoy en día a través de su palabra, el señor nos enseña cuales le agradan y cuales no, esperamos muchas veces que alguien nos diga que le agrada al señor, pero todo está escrito en la biblia. Aunque Jesús no escribió nada, el espíritu santo inspiró a aquellos discípulos y demás, para aprender de la palabra.

No debemos dejar qué nos engañen con fábulas o historias qué el señor no nos ha dejado.

 

La única manera que podemos saber es leyendo las escrituras para conocer que es bueno y que es malo, la única manera de controlarnos a nosotros mismos es permitiendo qué el espíritu santo obre en nosotros, que redarguye, qué nos habla y advierte de cuando estamos cerca de pecar o de hacer algo qué no es bueno (santiago 4:7)-(Juan 16:9)

• nuestra carne (Romanos 6:1-2)

nosotros caemos, pero dice la biblia que cuando el justo cae, el señor nos levanta, no podemos convertir el pecado en práctica, ir cada día esforzándonos para permitirle a Dios que transforme nuestra manera de pensar y actuar.

 

(1 Juan 3:8-9) no podemos abusar de la gracia de Dios, él no nos ha mandado a fallar siempre, sino a mejorar hábito, comportamiento, a cambiar lo que somos, eso nos lleva a ser excelente delante de las personas, todos hemos fallado, pero es la oportunidad qué Dios nos da para reivindicarnos, entregar nuestro corazón a su presencia para llevarnos a una excelencia.

Nuestra meta es aceptar y acercanos más al señor

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