TIRA LA RED NUEVAMENTE

— Lucas 5:1-11

 

Quizá ayer no pescaste pero el señor hoy traerá bendición a tu vida, hemos vivido momentos donde hemos hecho todo lo correcto y aun así no vemos resultados, vemos redes vacías.

 

Llegará un momento donde Dios te va a encontrar, justo cuando pienses que ya no valía la pena intentarlo otra vez, el señor llega cuando decides obedecer aun sin fuerzas.

 

El milagro no estaba en la red, estaba en la obediencia.

Hay principios de como actuar cuando has agotado las formas y no alcanzaste nada. Estos principios son los siguientes:

 

• Las redes vacías no significan abandono (Lucas 5:5).

 

Pedro no estaba perezoso, estaba cansado, había un esfuerzo pero no frutos, hay temporada donde sirves y no recibes reconocimiento, pero Dios no mide tu vida por el último intento fallido, el año pasado fue duro para muchos por no conseguir lo que habían planeado.

Pero llega un momento donde Dios obra aun cuando tiraste la red, quizá lo intentaste por tus fuerzas y no se logró, pero esta noche permitele a Dios obrar, para que la próxima que intentes, ese milagro se pueda hacer, tira la red una vez más, porque vas a conocer el poder de Dios.

 

• El milagro viene con una instrucción especifica (Lucas 5:4).

 

Muchos quieren milagros en la orilla pero Dios opera en lo más profundo, en lo profundo encuentras la respuesta que has anhelado, lo que viene para tu vida es grande porque Dios va a hacer algo sobrenatural, así que apoderate, pues él te dice que vayas más adentro.

 

Dios quiere que operes más profundo, que tengas más fe, más compromiso, que dependas más de Dios, hay gente que quiere multiplicación de los peces pero no quieren depender del Dios qué da los peces, no es la red, es la fe y la obediencia la qué dió testimonio de que el Dios qué dio el poder y autoridad en ese momento, es el mismo que nosotros tenemos hoy. Pero hay gente que aun no quiere encaminarse y creerle a Dios, hay cosas que no se te han dado, no por la red, sino porque no le has obedecido al señor.

 

Tienes que conocer las profundidades para ver la grandeza de Dios pues son cosas que en la orilla no vas a encontrarla.

Este es el año donde Dios te va a afirmar para que conozcas las profundidades porque ahí él habita.

 

• la clave está en su palabra (Lucas 5:5).

 

Pedro humanamente sabia más que Jesús, pero decidió confiar más en su palabra que en su propio conocimiento. Cuando obedeces, aunque no entiendas Dios hace lo que tú no puedes hacer.

 

• Una red de obediencia produce abundancia (Lucas 5:6).

 

Era la misma red, el mismo mar y el mismo Pedro, pero una palabra diferente lo cambió todo, lo que no funcionó toda la noche, funcionó en un instante bajo la dirección de Jesús.

 

En este tiempo debes entender que lo que Dios demanda en ti en este tiempo es obediencia, Pedro no sabia nada de Jesús, él utiliza esos momentos para hablarte, para que puedas creer, hay gente que uno le habla de fe y no cree, pero cuando pasa el momento difícil aprendemos a confiar por su palabra y es lo que Dios habla, no confies en tus fuerzas, confía en el señor.

 

La experiencia te puede fallar, pero una palabra profética puede cambiar todo, Dios no te da lo que pides, sino lo que él quiere que es mejor. El milagro no es el fin, es un comienzo.

 

Hay gente que te va a seguir a ti por los milagros que hará Dios en tu vida, aprende a depender de Dios, hay gente en este lugar por la fe que Dios le ha entregado, hay gente que va a admirar lo que tienes, no para codicia, sino para tener un referente de imitador de Cristo, de las cosas buenas.

 

Jesús no solo quería llenar la red, sino también transformar a Pedro, el señor quiere llevarte a un nuevo propósito, a un nuevo nivel de fe, un tiempo de reconciliación, un encuentro directo con el padre, el milagro que ves hoy es la excusa para que puedas creerle, para él no es nada, pero para nosotros es mucho, tira la red por obediencia, no por presión, hazlo con el señor de tu lado, porque un milagro está por suceder en tu vida en este lugar.

(Gálatas 6:9) No guardes la red por un mal rato, llegara el tiempo donde Dios te dará la cosecha qué sembraste por tanto tiempo, todo lo que eres entregalo a él.

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